Ver Rompiendo el hielo me hizo tragarme mi ego.
Lo mejor de una serie es empatizar con los personajes, lo malo es que si únicamente conoces la perspectiva de Koyuki, no estás viendo toda la realidad porque a los ojos de Koyuki, y los míos cegados por la identificación, demonicé mucho a Minato, no digo que la perspectiva de Koyuki estuviera mal, tampoco creo que sus traumas le estuvieran cegando, puede no gustarte cómo una persona se presenta ante los demás, puedes rechazarla por eso, estamos en nuestro derecho, pero al ser una serie, la autora prácticamente les obligó a que conectasen, aunque en la vida real nadie está obligada a hacerlo.
Minato estaba obsesionado con llevarse bien con gente apartada, es un salvador en toda regla (por sus traumas) y estaba acostumbrado a que le dieran las gracias pero jamás preguntó a nadie si quería compañía, Koyuki no la quería. Minato analiza el comportamiento de los demás, sabía cómo se sentía Koyuki al interaccionar con él: incómoda, y aún así, siguió insistiendo sin cambiar cómo se acercaba a ella. ¿Tenía que cambiar su personalidad? No. Pero si te interesa conectar con los demás, debería cambiar la forma en la que se acercaba a Koyuki. O dejarle en paz. Pero a Minato no le interesa la gente, Minato quiere salvarles a toda costa, incluso si la otra persona no quiere que le salven.
Koyuki sabe relacionarse perfectamente bien, un ejemplo claro son Miki, Yota y Tsukiko. Ellas son amigas de Koyuki, nunca estuvo del todo sola, pero Minato quería salvarle él, no que lo hicieran los demás, no quería que la gente dejara de estar sola, quería que, gracias a él, dejaran de estarlo, Minato se valida a través de hacer que los demás se sientan bien, incluso si tiene que tener una novia que no le gusta, hace cualquier cosa por complacer, porque así se siente bien él, haciendo feliz a los demás. Esto se ve más claro cuando alguien le dice que le gusta, pero al hacerse amigos de los demás, nadie se lo pidió, pero le dieron las gracias, así que asumió que era lo que ellos querían, pero Koyuki no le dio las gracias, huía de él y para Minato, por su trasfondo familiar, eso era haber fracasado, por su culpa la gente no era feliz.
Por eso el personaje de Minato es tan interesante, porque desde la perspectiva de Koyuki parece un capullo, retorcido y egocéntrico pero cuando sabemos su perspectiva, no es nada de eso y sus acciones, aunque equívocas, no eran crueles.
Cabe recordar, que esto sólo se aplica a las series, donde conocemos más de una perspectiva porque somos las espectadoras, llevarlo tal cual a la vida real es bastante peligroso, porque ahí no sabes las intenciones ni el por qué la gente hace lo que hace y al final, lo que te llegan no son la intenciones de los demás, si no sus acciones, igual que a Koyuki. Si fuera en la vida real, yo no me habría acercado a alguien como Minato, si alguien no me gusta cómo se acerca a mí, no tengo que darle ninguna oportunidad, tengo derecho a decidir a quién quiero cerca.
Y pensareis: ¡Sólo es una serie!
Sí, pero a mí me gusta reflexionar sobre lo que veo porque si encuentro alguna perspectiva útil la aplico a mi vida.
En resumen, me encanta esta serie, me encantan todos los personajes y me muero por saber cómo acaba esto (sí, me estoy leyendo el manga y estoy que me subo por las paredes de la emoción).
¡Nos vemos!